Cada persona tiene su encanto, peculiaridades que la convierten en un ser vomitivo en algunas ocasiones y fascinante en otras, también disfruta de sus aficiones, experimenta su propia vida sentimental (y pasional en algunos casos) y a menudo dice cosas que siente (o que no) basándose en miles de variables que suelen definir su conducta y motivaciones. Todas estas cosas, unidas a otras tantas, hacen que normalmente sea imposible conocer a alguien únicamente por lo que deja escrito en su Twitter o Facebook.
Muchas veces creemos conocer muy bien a una persona basándonos en lo que comenta en sus updates pero a veces fijarse sólo en eso, es como fijarse tan sólo en los colmillos de un lobo cuando lo tienes delante, parece que los tiene blancos y saludables pero lo cierto es que los lobos nunca limpian sus dientes.
